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    BARÇA-5 PANATHINAIKÓS-1

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    Viendo el partido contra el equipo griego, queda claro que Messi no es humano, es un ser superior, un ser que no se rige por las normas del resto de mortales. Y, a pesar de ser superior, tiene algo de humano porque es capaz de fallar un penalti. Pareció que lo hacía a posta, para demostrar que no, que pertenece al mismo mundo que los miembros de un triste equipo griego, mucho peor que el Hércules.

    El partido fue la reconciliación del Barça con su juego, con su esencia, y demostrando que el once que jugó es el titular indiscutible, a pesar que algunos, como Abidal, parecían algo despistados, a lo mejor ante la contemplación de tamaño genio en su equipo. Parece que Maxwell está más en forma que él, y hasta el último gol también parecía que Adriano estaba más conectado que el propio Alves. Pero viendo la lucidez del dueto Messi-Alves, mejor dejo el comentario para otro momento...

     

    El 75% de posesión y el 74% de posesión en campo contrario dicen mucho de las capacidades de un equipo lleno de magia. Porque el error inicial en la primera jugada del equipo griego quedó enmendado en dos minutos por la conexión mágica: pase magistral de Xavi, omnipresente, a un Messi fino, fino, fino. Las cosa en su sitio. Fueron diez minutos de esquisiteces de todo orden hasta que una jugada a balón parado la peinó Busi para que un siempre bien colocado Villa rematara con toda la contundencia que nos tiene acostumbrado. Fue toda una declaración de un delantero centro a la antigua usanza jugando de extremo para poder hacer las diagonales que permiten al equipo abrirse y a Messi lucirse.

    Pero cuando ya estábamos a punto de llegar al descanso para preparar el bocadillo (hora local, of course), llega una jugada de videojuego: doble pared Messi-Xavi y Messi-Pedro, para el remate ajustado del genio estratosférico.

    La segunda parte fue para deleitarse con los errores, los palos, el juego de filigrana, alegre, informal, milimétrico, hasta que llegó la jugada de otro delantero centro hecho extremo, Bojan, que pasó al espacio para que Messi superara el portero, y, como si fuera un hábil jugador de billar, conectara el balon con los dos palos y un ocurrente Pedro lo empujara con la rodilla, la pantorrilla, con lo que fuera....

    Pero aún quedaba lo último,  esperando el tercer had trick llegó la magia de un pase alto imposible por encima de la defensa que otro bajuto, Alves, cabecearía por encima de un magnífico portero, Tzorvas, el mejor del equipo con diferencia, responsable que la paliza no fuera de Guiness.

    El Madrid también ha ganado al Ajax, pero viendo a los dos conjuntos, nos damos cuenta que sólo hay un equipo, con un mago, y después unos cuantos jugadores vestidos de blanco, mercenarios y a las órdenes de dos engreídos, uno en el banquillo, mezquino y chulesco, y otro en el campo, tan superdotado físicamente como empequeñecido intelectualmente.

    Vamos bien. Hay que seguir así. Un placer empezar las crónicas desde Catalunya para Montevideo con un festival de este calibre.

    Por: David Serrano Blanquer